5/2/17

Me he comprado una planta de plástico


Se llama Katharine. Por Katharine Hepburn, uno de los amores de mi vida aunque yo lo confundiera con admiración en su momento. En fin, las cosas de la vida, que de pronto te das cuenta de algo y todo cambia.

Pero a lo que iba. Me he comprado una planta. Es de plástico porque las de verdad se me mueren. Se me da genial cuidar de niños: en el trabajo les enseño inglés y juego con ellos, y cuido de los más pequeñitos, cambiándoles y asegurándome de que están bien. Pero es que las plantas no lloran, ni sonríen, y acabo olvidándome de cuidar de ellas. Por eso Katharine es de plástico.

¿Y a qué venía todo esto? Se me va la cabeza... Ah, sí, espera, ya me acuerdo. Que estoy triste. Por cosas mías, tampoco las voy a contar por aquí o por ningún sitio, pero no lo estoy pasando bien. Lo bueno es que ya empiezo a estar triste solo a ratos, y cada vez es menos difícil encontrar cosas por las que estar bien, sonreír o bailar. Por ejemplo, el otro día fui a ver La La Land, y ayer volví a verla, y hacía muchísimo que no era tan feliz en una sala de cine. La primera vez salí destrozada, pero la segunda salí tarareando y queriendo bailar a la salida. Y es que no todos los días ves la que se convierte en tu película favorita, por varios motivos, pero ahí está.

Me estoy reconciliando con Internet poco a poco. Empezaremos por este rinconcito, que tengo abandonado y que al parecer ya casi nadie lee, pero eso no es motivo para dejar de escribir. Porque Palabritas es, principalmente, para mí. Y si alguien quiere leer y comentar, adelante, pero si nadie lo hace... Es una pena, pero yo voy a seguir. Porque es mío, y para eso está. 

¿Y qué más? Ay, eso, que se me olvidaba. Que estoy en una de esas épocas en las que me conozco tan poco que no me apetece hacer cosas que llevaba mucho planeando con emoción. Como ver a mis amigos, o escribir, o empezar proyectos nuevos. Y es que no me gusta que la gente me vea así, y prefiero dejar que pase el tiempo hasta poder estar un poco mejor. ¿Tiene sentido? No lo sé. Ah, y llevo desde finales de 2016 leyendo únicamente novelas de Nora Roberts porque es lo único que me apetece en este momento, y no voy a obligarme a hacer otra cosa porque eso sería tratarme mal, y eso no voy a hacerlo más. Si necesito finales felices, eso buscaré. Y si la Roberts me los da, bienvenida sea.

Y vosotros, ¿cómo lleváis el 2017? Mi cabeza sigue en el 2015 y cuando me preguntan cuántos años tengo me sigue saliendo 20 en vez de 25, pero supongo que eso se arreglará cuando pasen unos meses más.

14/1/17

Afrontar el fuego (Nora Roberts)

Ay, mi madre. ¿Y ahora qué hago? He estado casi tres semanas sumergida en esta trilogía, enamorándome de sus personajes y su isla para ahora tener que decirles adiós, y no estoy preparada. Voy a echar tanto de menos a Nell, Ripley y Mia, a la isla de Tres Hermanas, a Zack, Mac y Sam, a Lulú, los acantilados, la magia... Jo, estoy triste. Dejadme.
Mia Devlin sabe demasiado bien lo que significa querer con toda el alma y ver marcharse al amor de su vida. Años atrás, ella y Sam Logan estuvieron unidos por un lazo trenzado de pasión, leyenda y destino. Pero un día él huyó de Tres Hermanas dejándola sumida en el recuerdo y la renuncia.
Una década después Sam regresa a la isla con el firme propósito de recuperar a su antiguo amor. A pesar de su aparente frialdad, Mia no puede negar que la llama de la pasión sigue viva. Pero no es el único reto que sobreviene desde el pasado. Mia tiene que afrontar el mayor desafío de su vida. Su destino y el de Tres Hermanas deben de cumplirse. Ella y Sam deben unir sus fuerzas para vencer definitivamente a la oscuridad.
La tercera entrega, Afrontar el fuego, se ha convertido en mi favorita. Y no porque la historia de Mia y Sam me guste más que las otras dos, sino porque en ésta no se centra tanto en su relación, sino que ésta es una parte más de la historia principal de la trilogía que va desarrollándose de manera secundaria en las dos primeras novelas: la maldición de la isla, la decisión de Mia y el futuro de todos ellos y del círculo.

En cuanto a la relación de Sam y Mia, me ha encantado que no sea algo nuevo —no se conocen al principio como las otras dos parejas—, sino que se trata de un reencuentro, un amor joven e intenso que fue demasiado para Sam y que le llevó a cometer el error de dejar la isla y a Mia hace ya diez años. Siguiendo con la misma línea de los dos anteriores, el personaje masculino me ha gustado muchísimo. Sam tiene sus virtudes y sus defectos, pero está dispuesto a todo para recuperar a Mia y conseguir su perdón, a la vez que se enfrenta a las decisiones del futuro y las garras de la gente que quiere a Mia, que tampoco están dispuestos a dejar que vuelva a destrozarla.

Sin embargo, lo que más me ha gustado de la novela es la magia. En ella vemos muchos más conjuros, conocemos más la historia de la isla, de la maldición, de cómo funcionan los poderes del círculo. Nora Roberts nunca describe bien la magia, pero la muestra de una manera delicada y poderosa, y eso es lo mejor de todo. Que la magia forma parte de la isla y, por lo tanto, de los personajes y de la historia.

Si os gusta la Romántica, no me cansaré de recomendaros esta trilogía. Me ha hecho sentir como en casa, emocionarme y querer mudarme a Tres Hermanas para trabajar en la librería de Mía, probar las sopas de Nell y perderme en el bosque. Lo bueno es que solo tengo que volver a abrir la primera novela para volver, siempre que quiera.

Las 3 reseñas de la trilogía
Afrontar el fuego en Goodreads
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